Entre el 60 y el 80% de las mujeres pueden tener estrías durante el embarazo. Las primerizas pueden ser las más afectadas. Sin embargo, el número de embarazos no influye en la aparición de nuevas estrías, que suelen aparecer de forma repentina entre el sexto y el noveno mes.  Estas estrías tienen un doble origen: mecánico y hormonal.

¿Qué son las estrías?

Las estrías se definen como bandas cutáneas de aspecto cicatrizal debidas a un daño en las fibras elásticas y de colágeno de la dermis. Aparecen en forma de lesión atrófica lineal, flexible, de color rojo violáceo al principio, luego nacarado y finalmente cicatrizado. La dermis ya no soporta correctamente la epidermis, que aparece arrugada. En ellas no aparece bello, ni secreción sebácea o sudorípara. Generalmente son múltiples y se agrupan en un haz de líneas paralelas a lo largo de las líneas de corte cutáneas y a menudo adoptan una disposición simétrica.

Las fibras elásticas desempeñan un papel importante en la formación de las estrías. De hecho, presentan una ultraestructura anormal y fragmentada, en la que su densidad es superior a la normal. Las fibras elásticas adquieren un aspecto similar a medida que envejecen. Las fibras de colágeno se disponen en paralelo a la superficie de la piel y se orientan perpendicularmente al eje de la estría, es decir, en la dirección de la tensión mecánica a la que está sometida la piel. Los cambios en el tamaño, el número y la disposición de las fibras de colágeno corresponderían a una respuesta biológica al estrés mecánico provocado en la piel por la tensión del músculo subyacente.

A nivel celular, los fibroblastos se modifican dentro de las estrías; presentan una forma globular en lugar de estelar. Están inactivos y pierden todo signo de secreción fibrilar. En las estrías recientes, los fibroblastos adquieren un carácter más contráctil que corresponde al de los fibroblastos antiguos. Se trata de un proceso de reacción al estiramiento excesivo de la piel y del tejido subyacente. Este proceso se inactiva con el tiempo, cuando las lesiones adquieren un aspecto cicatrizal.

Intervenir en las estrías con Winback

La evolución de las estrías se produce en dos fases:

  • La fase inflamatoria: la estría es eritemato-violenta debido a la presencia de numerosos capilares. En esta fase, se puede sentir prurito.
  • La fase de cicatrización: la atrofia comienza en el centro y se extiende hacia los bordes, creando una depresión palpable con una impresión de vacío. A continuación, la estría se vuelve gradualmente de color rosa y luego se vuelve de color blanco nacarado.

Winback, por su conocida acción sobre el fibroblasto, nos permite intervenir sobre las dos fases de las estrías de forma diferente. Durante la fase inflamatoria, trabajaremos en atermia para evitar el rebote inflamatorio. La acción biológica será beneficiosa para relanzar la secreción fibrilar de los fibroblastos. Por otro lado, la acción profunda de DEEPCET permitirá la relajación del músculo subyacente, reduciendo así el estrés mecánico sobre la dermis.  Durante la fase de cicatrización, el objetivo será potenciar la neocolagénesis de los fibroblastos para reducir la impresión de vacuidad. A continuación, se buscará la hipertermia, bien con el CET, bien con el MIX 3 facial o el MIX 3 corporal.