En relación al cáncer de mama, se pueden administrar varios tipos de tratamiento. Entre ellos, la radioterapia es muy utilizada y consiste en la aplicación terapéutica de radiaciones ionizantes. Ésta reduce el tamaño del tumor y, en algunos casos, puede destruirlo por completo. A pesar de no sentir nada durante el tratamiento, que es completamente indoloro, puede haber dolor posterior en los casos en que la dosis de radioterapia es alta.

Este dolor se debe a que los rayos también atraviesan el tejido sano, provocando una inflamación, principalmente en la epidermis pero también en las mucosas. Por lo general, cualquier dolor agudo causado por la radioterapia desaparece algún tiempo después del final del tratamiento.

La utilización de la Tecarterapia para tratar el dolor crónico

Sin embargo, un número elevado de sesiones de radioterapia puede hacer que el dolor se vuelva crónico y que los tejidos se endurezcan. Incluso varios años después, muchas mujeres presentan dolor en la zona irradiada, así como en el punto de salida a nivel dorsal. Dependiendo del origen de la herida, de la reacción de la paciente y del tratamiento que reciba, este dolor crónico se manifiesta de diferentes maneras (granulomas, úlceras, infiltrados). El dolor crónico se establece porque la irradiación repetida no permite completar la fase de desbridamiento, lo que a su vez provoca la cronificación del dolor.

El desbridamiento se basa en varios mecanismos:

  • la eliminación del exudado seroso a través del sistema linfático, que en el caso de la cirugía mamaria a veces queda dañado.
  • la eliminación del exudado fibrinoso, rico en fibrinógeno
  • el desbridamiento celular, que entre otras cosas activa los fibroblastos y los macrófagos

La tecarterapia Winback ha demostrado tener importantes beneficios en la lucha contra este dolor crónico. Las cualidades positivas de la energía TECAR conducen a una mejora de los intercambios circulatorios, especialmente en el sistema linfático. Su efecto diatérmico favorece la fluidificación del fibrinógeno y permite al terapeuta trabajar en la remodelación del colágeno de la zona tratada. La eficacia del trabajo del terapeuta se verá reforzada por los efectos biológicos de la tecarterapia, que mejora la biodisponibilidad de las enzimas proteolíticas que intervienen en la remodelación de los tejidos durante la cicatrización.

Gracias a esta combinación de beneficios -la tecarterapia Winback unida a las habilidades manuales del terapeuta- las causas del dolor crónico post-radioterapia pueden ser tratadas y aliviadas de forma eficaz y duradera.